Taxi Driver 2.0
Un rayo de luz abrasador y perfectamente dirigido a mis ojos
me despertó. Delicadamente cambié de postura y observé el despertador, eran las
10:00. Maldije al gigante de hidrógeno y trate de dormir algo más pero lo único
que conseguí fue una y otra vez deshacer el colchón.
De mala gana tomé rumbo hacia el baño, tres veces me miré
fijamente en el espejo y otras tantas ahogué mi rostro en agua. Entonces una
corriente, un impulso momentáneo o como demonios pueda llamarlo atravesó mi
cerebro abriéndome los ojos de par en par. Sin saber bien el porqué busqué el
nombre de Lucía en mi agenda y sin vacilar la llamé.
Tras cinco intensos tonos, en los que el palpitar de mi corazón iba
mermando mi valentía, recibí respuesta:
- ¿Si?
- ¡Hola! Soy Silvio el taxista
que le acercó a la estación de autobuses hace unos días.
¿Me recuerda?
- Sí, sí, le recuerdo.
Espero..Pi...Pi....Piiiiii....Pi...Pi...Piiiiii...
Y así
terminó la ''álgida'' conversación. Con el ritmo cardiaco simulando el traqueteo
de un viejo tren y el rostro desencajado dejé el teléfono encima de la mesa.
Pase
mucho tiempo dándole vueltas al asunto, menudo idiota.
Me
preguntaba una y otra vez si había obrado mal, y entre preguntas creaba teorías
imposibles con el fin de autoconvencerme de que todo iría bien, tanto debí
pensar que el agotamiento fulminó la vitalidad de mis neuronas dejandome
profundamente dormido.
No
podría realizar un cálculo exacto del tiempo en que Morfeo acarició mis sueños,
pero si puedo afirmar que al despertar no supe que había sido real y que no
hasta que observé el teléfono. Tenía un nuevo mensaje, era ella.
- Silvio soy Lucía, lamento mucho
que se haya cortado la comunicación.
Me he quedado sin batería. ¿Te
apetecería tomar algo esta noche?
Te espero en Le violon bleu a las
23:00. Por favor no contestes a este mensaje.
P.D.: Iré de negro.
Mire el
reloj eran las 21:00 tenía tiempo justo para prepararme algo de cenar y
acicalarme.
Cogí la
bici, con el fin de evitar contratiempos, y en menos de 15 minutos me presenté
en el lugar de la cita. Llegué con antelación así que me acomodé en la mesa que
miraba directa a la puerta de entrada; era un bar encantador decorado al serio
estilo de una taberna irlandesa aderezado con el descaro de un cabaret de la
época. Tenía una zona con un piano de cola en la que estaba actuando, a un
volumen aceptable para poder conversar, una banda de blues; en ese momento
estaban tocando una preciosa canción de Gary Moore (dar un click aquí y dejarlo abierto en otra ventana para seguir con la lectura),
dada la euforia que mis venas transportaban por el eléctrico momento
transmitido por el solo de guitarra decidí indicar a un educado camarero que
por favor me sirviese un gin tonic.
En
mitad del primer sorbo y en pleno apogeo musical apareció ella, tal y como dijo,
engalanada en un precioso y recatado vestido negro, su pelo parcialmente
recogido ensalzaba sus delicadas facciones y sus ojos denotaban la viveza de su
alma.
No tuve
oportunidad para indicar donde estaba situado dado que su mirada ya me
acariciaba desde la distancia.
Con
delicados pasos de bailarina que no despertarían ni al más feroz perro
guardián, ni al mismísimo Cerbero, se fue acercando. Solo restaban escasos segundos
para volver a oír su voz emanar de sus enrojecidos y apetecibles labios.
- Hola
Silvio, quizás te parezca extraño pero...he de sincerarme.
Desde
el primer momento en que vi tus ojos ansié el conocerte, me alegra poder compartir
este momento contigo.
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We
rendezvous at a quarter-two, and make sure we're alone.
I may have found a way for you and I to finally be free.
When we get there, we're gonna go so far away.
I may have found a way for you and I to finally be free.
When we get there, we're gonna go so far away.
Making sure to laugh; while we experience anti-gravity.

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