domingo, 30 de septiembre de 2012


Taxi Driver 3.5


Encantadora, capaz de mantener fija mi atención en cada palabra que su paladar acariciaba. Cada gesto, particular y especial.

Sabía mantener (de la manera más educada) las pausas mientras le comentaba mi vida o simples ideas que en ese momento pululaban por mi enérgico y ligeramente alcoholizado cerebro.

No sé si puedo expresar con palabras lo vivido y aún menos si os habrá ocurrido alguna vez pero, si es así, veréis el reflejo de algo vivido, algo pasado. Pude sentir, por el brillar de sus ojos color café, que su interés por la conversación era real que no sólo buscaba tirarse de cabeza al final del nudo y bucear en el lujurioso desenlace.

Nuestra conversación recorrió la larga avenida del Futuro Incierto, girando a la derecha en la calle Precariedades hasta darse de bruces con el Teatro de las Oportunidades...No nos percatamos de la hora hasta que oímos el descarado y estridente repiqueteo del camarero al recoger los vasos vacíos de preocupaciones que un joven vagabundo de amor había degustado.


- Quizás deberíamos marchar, ¿qué hora es?

- ¡Silvio! Son las 2 de la madrugada.



Lucía vivía cerca del casco antiguo de la ciudad, esto quedaba algo lejos de mi casa pero no me importó. Iba a acompañarla de todas formas.

Decidimos tomar rumbo atravesando el parque que quedaba en mitad de la travesía, desencadené la bicicleta y la lleve por el manillar mientras paseábamos.




Como si del abrazo del Sol en una fría mañana se tratase podía sentir el ardor de su cuerpo, y tan sólo nos separaba un palmo de distancia. Distancia siempre difícil de sortear, límite entre el éxito y el fracaso, la anticipación o la eterna espera.

Su voz ahora tenía unos tintes más agresivos, era una autentica loba, astuta y capaz de destrozarte a la mínima vacilación. Su mirada no dudaba en perseguirme como un halcón confiado de sus sanguinarias garras y su extrema velocidad; He de confesar que ese halo de seguridad, de pundonor, que le rodeaba me atraía y atemorizaba a partes iguales.



-  Silvio sigamos por la derecha quiero enseñarte algo.


Y echó a correr endiabladamente entre los árboles y el césped recién regado. Monté en la bici y con tremenda parsimonia perseguí su dulce aroma.  Al final del camino se clavo en el suelo, inmóvil al lado de un banco. Tiré la bici en el suelo y la invité a tomar asiento.






-  ¿No te parece precioso? - dijo mientras apoyaba la cabeza en mi hombro con dulzura.



Tantos años pudriéndome en aquella ciudad, pululando por sus grises calles con mi taxi, envidiando a sus habitantes por su volátil felicidad u odiándolos por su estupidez e ignorancia profundas y jamás hubiera imaginado lo bonita que podía llegar a ser.

Desde nuestra posición se diferenciaban todos los monumentos de la ciudad, estos parecían luchar por sobrevivir a la marea de luz estresante de la vida moderna.

El leve sonido emitido por las hojas acariciadas por el viento era el único factor que contaminaba el reflexivo silencio que nos rodeaba. Llegado este punto la agresiva y dominante mujer se había tornado en un ente sumiso que sólo esperaba disfrutar de la cacería en su propia piel.

Yo, anteriormente asediado, estaba preparado para decantar la lucha a mi favor. Con determinación salté el acantilado, planeé dos o tres veces con suavidad antes de llegar a escasos milímetros de la profundidad salada que  sus delicados labios custodiaban. Las puertas del Olimpo se abrieron de par en par para que pudiésemos bucear entre los corales libremente, sin preocuparnos por la falta de oxígeno. De repente, escuchamos un grito aterrador:

- ¡¡¡¡¡Aaaaaaaahh!!!!!...¡¡¡¡¡Socorro!!!!!  


Nos asomamos hacia abajo y pudimos ver como una jovencita de temprana edad escapaba como alma que lleva el diablo de algo o alguien.




Entre las sombras me pareció ver el reflejo de un arma blanca e instantes después al tipejo que la portaba, vestía una gabardina que le tapaba el cuerpo por completo y parte de la cara. Por unos segundos me despisté al ver la tremenda cicatriz que recorría su cara. No perdí ni un segundo más y decidí auxiliar a la pobre chiquilla pero en ese momento una fuerza digna de cualquier portero de discoteca sujetó mi brazo.


-  Ni se te ocurra moverte Silvio.


  
La situación me irritó, su cara reflejaba crueldad y sangre fría. Por suerte un grupo de chicos que volvía de marcha pudo auxiliar a la joven de las trágicas intenciones de ese desalmado que desapareció entre las sombras antes de que el improvisado cuerpo de rescate pudiera darle una soberana y merecida paliza.

Intenté dejar de lado el tema, por suerte la joven había salido sana y salva del percance. Decidí, en vez de malgastar la próxima media hora de trayecto con un silencio incómodo y un triste adiós, abalanzarme sobre ella y besarla como si fuese mi último aliento.

El camino a su casa y la despedida en su portal fue digno de cualquier película de sobremesa. Lo peor vino en el mismo instante en que la puerta se cerró, mi cabeza empezó a dar vueltas transportándose a lo ocurrido en el parque.

No paré de cuestionarme el porqué de esa reacción, obviamente se escapaba de la normalidad. Un flashback con la figura del tenebroso desalmado que portaba una falla en el lateral de la cara, fue la última imagen antes de ser inducido en el coma natural.

Lo que nunca podría haber imaginado es lo que el destino había reservado para mi en la vuelta del fin de semana, comienzo de mi monótona jornada laboral. Ni cómo esto iba a afectar a mi vida.




 Pull me out of the aircrash,
Pull me out of the lake,
I’m your superhero,
We are standing on the edge.

4 comentarios:

  1. Tienes una escritura muy fresca. Te felicito por la soltura de tus descripciones. Hacía tiempo que una "historia de amor" no me llamaba a seguir leyendo, me mantendré a la espera de una 4ª parte.
    La idea de cerrar cada capítulo con una canción me ha encantado.
    (Un gusto musical excelente):)

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    1. Me ha sorprendido gratamente el encontrar en mi bandeja de entrada la notificación de un comentario. Aún mayor ha sido la sorpresa cuando lo he leído.

      Muchísimas gracias Elena, prometo a lo largo del mes publicar la siguiente parte. Si quieres puedes hacerte miembro y así poder estar al tanto de las actualizaciones.

      Recibe un caluroso abrazo.

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  2. Me gusta como marcha, al igual que Elena, coincido en la vitalidad que emana la narración y las metáforas.... me encantan.Una cosa, tienes que hacer la siguiente parte.

    Lo de poner música es una idea genial. pero a mi me da que lucía...mmmm algo pasa con lucía-¿qué será?....

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    1. La próxima semana intentaré sacar tiempo para escribir.

      Decirte que espero ver pronto esa próxima entrada de tu blog.

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