Taxi Driver 3.5
Encantadora, capaz de mantener fija mi atención en cada palabra que su
paladar acariciaba. Cada gesto, particular y especial.
Sabía mantener (de la manera más educada) las pausas mientras le comentaba
mi vida o simples ideas que en ese momento pululaban por mi enérgico
y ligeramente alcoholizado cerebro.
No sé si puedo expresar con palabras lo vivido y aún menos si os habrá
ocurrido alguna vez pero, si es así, veréis el reflejo de algo vivido, algo
pasado. Pude sentir, por el brillar de sus ojos color café, que su interés por
la conversación era real que no sólo buscaba tirarse de cabeza al final del
nudo y bucear en el lujurioso desenlace.
Nuestra conversación recorrió la larga avenida del Futuro Incierto,
girando a la derecha en la calle Precariedades hasta darse de bruces con
el Teatro de las Oportunidades...No nos percatamos de la hora hasta que
oímos el descarado y estridente repiqueteo del camarero al recoger los vasos
vacíos de preocupaciones que un joven vagabundo de amor había degustado.
- Quizás deberíamos marchar, ¿qué
hora es?
- ¡Silvio! Son las 2 de la
madrugada.
Lucía vivía cerca del casco antiguo de la ciudad, esto quedaba algo
lejos de mi casa pero no me importó. Iba a acompañarla de todas formas.
Decidimos tomar rumbo atravesando el parque que quedaba en mitad de la
travesía, desencadené la bicicleta y la lleve por el manillar mientras
paseábamos.
Como si del abrazo del Sol en una fría mañana se tratase podía sentir
el ardor de su cuerpo, y tan sólo nos separaba un palmo de distancia. Distancia
siempre difícil de sortear, límite entre el éxito y el fracaso, la anticipación
o la eterna espera.
Su voz ahora tenía unos tintes más agresivos, era una autentica loba,
astuta y capaz de destrozarte a la mínima vacilación. Su mirada no dudaba en
perseguirme como un halcón confiado de sus sanguinarias garras y su extrema
velocidad; He de confesar que ese halo de seguridad, de pundonor, que le
rodeaba me atraía y atemorizaba a partes iguales.
- Silvio sigamos por la derecha quiero enseñarte
algo.
Y echó a correr endiabladamente entre los árboles y el césped recién
regado. Monté en la bici y con tremenda parsimonia perseguí su dulce
aroma. Al final del camino se clavo en
el suelo, inmóvil al lado de un banco. Tiré la bici en el suelo y la invité a
tomar asiento.
-
¿No te parece precioso? - dijo mientras
apoyaba la cabeza en mi hombro con dulzura.
Tantos años pudriéndome en aquella ciudad, pululando por sus grises
calles con mi taxi, envidiando a sus habitantes por su volátil felicidad u
odiándolos por su estupidez e ignorancia profundas y jamás hubiera imaginado lo
bonita que podía llegar a ser.
Desde nuestra posición se diferenciaban todos los monumentos de la
ciudad, estos parecían luchar por sobrevivir a la marea de luz estresante de la
vida moderna.
El leve sonido emitido por las hojas acariciadas por el viento era el
único factor que contaminaba el reflexivo silencio que nos rodeaba. Llegado
este punto la agresiva y dominante mujer se había tornado en un ente sumiso que
sólo esperaba disfrutar de la cacería en su propia piel.
Yo, anteriormente asediado, estaba preparado para decantar la lucha a mi favor. Con determinación salté el acantilado, planeé dos o tres veces con
suavidad antes de llegar a escasos milímetros de la profundidad salada que sus delicados labios custodiaban. Las puertas
del Olimpo se abrieron de par en par para que pudiésemos bucear entre los
corales libremente, sin preocuparnos por la falta de oxígeno. De repente,
escuchamos un grito aterrador:
-
¡¡¡¡¡Aaaaaaaahh!!!!!...¡¡¡¡¡Socorro!!!!!
Nos
asomamos hacia abajo y pudimos ver como una jovencita de temprana edad escapaba
como alma que lleva el diablo de algo o alguien.
Entre
las sombras me pareció ver el reflejo de un arma blanca e instantes después al
tipejo que la portaba, vestía una gabardina que le tapaba el cuerpo por
completo y parte de la cara. Por unos segundos me despisté al ver la tremenda
cicatriz que recorría su cara. No perdí ni un segundo más y decidí auxiliar a
la pobre chiquilla pero en ese momento una fuerza digna de cualquier portero de
discoteca sujetó mi brazo.
-
Ni se te ocurra moverte Silvio.
La
situación me irritó, su cara reflejaba crueldad y sangre fría. Por suerte un
grupo de chicos que volvía de marcha pudo auxiliar a la joven de las trágicas
intenciones de ese desalmado que desapareció entre las sombras antes de que el improvisado cuerpo de rescate pudiera darle una soberana y merecida paliza.
Intenté
dejar de lado el tema, por suerte la joven había salido sana y salva del
percance. Decidí, en vez de malgastar la próxima media hora de trayecto con un
silencio incómodo y un triste adiós, abalanzarme sobre ella y besarla como si
fuese mi último aliento.
El
camino a su casa y la despedida en su portal fue digno de cualquier película de
sobremesa. Lo peor vino en el mismo instante en que la puerta se cerró, mi
cabeza empezó a dar vueltas transportándose a lo ocurrido en el parque.
No
paré de cuestionarme el porqué de esa reacción, obviamente se escapaba de la
normalidad. Un flashback con la figura del tenebroso desalmado que
portaba una falla en el lateral de la cara, fue la última imagen antes de ser
inducido en el coma natural.
Lo
que nunca podría haber imaginado es lo que el destino había reservado para mi
en la vuelta del fin de semana, comienzo de mi monótona jornada laboral. Ni
cómo esto iba a afectar a mi vida.
Pull
me out of the aircrash,
Pull me out of the lake,
I’m your superhero,
We are standing on the edge.
I’m your superhero,
We are standing on the edge.


Tienes una escritura muy fresca. Te felicito por la soltura de tus descripciones. Hacía tiempo que una "historia de amor" no me llamaba a seguir leyendo, me mantendré a la espera de una 4ª parte.
ResponderEliminarLa idea de cerrar cada capítulo con una canción me ha encantado.
(Un gusto musical excelente):)
Me ha sorprendido gratamente el encontrar en mi bandeja de entrada la notificación de un comentario. Aún mayor ha sido la sorpresa cuando lo he leído.
EliminarMuchísimas gracias Elena, prometo a lo largo del mes publicar la siguiente parte. Si quieres puedes hacerte miembro y así poder estar al tanto de las actualizaciones.
Recibe un caluroso abrazo.
Me gusta como marcha, al igual que Elena, coincido en la vitalidad que emana la narración y las metáforas.... me encantan.Una cosa, tienes que hacer la siguiente parte.
ResponderEliminarLo de poner música es una idea genial. pero a mi me da que lucía...mmmm algo pasa con lucía-¿qué será?....
La próxima semana intentaré sacar tiempo para escribir.
EliminarDecirte que espero ver pronto esa próxima entrada de tu blog.